Alejandro cerró los ojos por un segundo, es que tenerla recostada en su pecho, desvalida, sensible, frágil, lo llevó a la noche en que sí la tuvo, desnuda, bajo su viril y potente cuerpo.
Moría de ganas por besarla, sabiendo que no podía hacerlo, pero tuvo muchas dudas.
¿Era ella la mujer que lo hizo delirar?
Rebeca, confundida, ¿levantó la vista?
¡Era su mirada!
Ese día estaba borracho, pero recordaba su mirada, y sus ojos clavándose en los suyos al levantar la vista.
¿Acaso el destino le esta