Rebeca tuvo una mejoría en su sueldo, pero, haciendo caso a los consejos de Margarita, no se lo comentó a Camilo, y en unos meses pudo ahorrar algo de dinero, fue cuando decidió comprarse una máquina de coser y algunas telas para hacer realidad cada diseño de alta costura que dibujaba en su mente.
Llegó muy contenta a su casa, con su nueva máquina.
- ¿Y esto?
Preguntó Camilo al llegar.
-Me compré una máquina de coser, para comenzar a hacer vestidos de alta costura, si los vendo…
- ¿Sos tonta? ¿