Aaron
El camino hacia la habitación es una procesión lenta, habitada por los fantasmas de la víspera. Cada paso sobre el parquet es un eco apagado de nuestros pasos apresurados, de nuestras caídas. La puerta, entreabierta, deja entrever el desorden que no hemos tenido el valor de enfrentar antes. Las sábanas en desorden, la botella vacía, la mancha de vino como una cicatriz sobre la mesita de noche.
Me detengo en el umbral, mi mano en la de Fleure, y siento que mi cuerpo se paraliza. El aire to