Aaron
El silencio después de la tormenta es un lujo raro. Pero esta noche, no tiene nada de apacible. Es un silencio tenso, vibrante, donde cada respiración de Fleure me llega como una confesión. ¿Ella cree que las paredes la protegen? Solo me ofrecen un escenario perfecto.
Me apoyo contra la puerta, torso desnudo, la piel aún marcada por el sudor. Tres golpes secos resuenan bajo mis dedos, como un latido de corazón voluntario.
— ¿De verdad estás durmiendo, Fleure? ¿O sigues prestando atención