Aaron
El timbre resuena en el silencio de la mansión. Un sonido claro, casi insolente.
Ella está aquí.
Bajo las escaleras, cada paso resonando sobre el mármol como un golpe de martillo. Siento su mirada sobre mí, detrás, en la cima de la escalera. Escucha, observa, aunque pretenda lo contrario.
La puerta se abre. Aparece una mujer. Tacones altos, vestido corto, perfume dulce que ya satura el aire. Sonríe con esa sonrisa vacía por la que la han pagado. Una desconocida. Una sombra. Exactamente lo