La propiedad estaba realmente al abandono, las maderas parecían rendirse al tiempo y el jardín estaba descuidado. Era un lugar que requería de al menos quince hombres y mujeres de servicio, no era de extrañar su estado lamentable si tan solo se ocupaba de toda una pobre ama de llaves. Pero podía verse que había sido una propiedad suntuosa. Una autentica lastima.
Llamo a la puerta principal varias veces, y al final una señora mayor abrió.
-Hola buenos días, quisiera ver al señor Walden. Soy