Mundo ficciónIniciar sesiónMe separé de él, aterrada por lo que pudiese pasar entre nosotros a partir de ese momento, pero en lugar de alejarme, él tan sólo volvió a apoyar su frente sobre la mía, acariciando mi mejilla con la yema de sus dedos, mientras ambos escuchábamos las voces de Carolina, la señora Martina y mi hermano, gritando mi nombre, en aquella espesa mañana de locos.







