Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de pasar al lado contrario de la isla Simón y yo empezamos a reconocer cosas que habíamos observado la última vez que estuvimos en ese lugar. De inmediato supimos dónde se encontraba la cueva en la que se nos había dado los pergaminos.
Cuando la encontramos, atamos dos sogas en el tronco de una palmera que creció al borde del abismo y poco a poco descendimos.







