Herminia miraba a su nieta con tristeza, mientras era preparada para la ceremonia matrimonial. El vestido que lucía era exquisito, de un blanco inmaculado, con corte de princesa; el maquillaje estaba a cargo de una profesional, que se había encargado de dar un toque natural. Se veía realmente bella, perfecta… pero, esa perfección no era real.
“No todo lo que brilla es oro. No toda felicidad es genuina…”
Y aunque podía admirar a su nieta sonreír frente al espejo, sabía que en su interior algo s