Angélica
Llevábamos más de veinte minutos en el auto callado. Tenía los nervios de punta, y para ser honesta, lo que había hablado con el padre ayer… había quedado peor. Tenía mil sentimientos enredados.
—¡Angélica!
Se sorprendió al verme en la famosa banca de la familia, parece un ícono dicho lugar para quienes teníamos problema. Nuestra cita era en unos minutos en su despacho, pero quería pasar media hora sentada en ese lugar derramando lágrimas.
—Me gustaría más hablar aquí. Papá se refiere