Angélica
Estaba con los nervios de punta. No demorará en llegar Ernesto, desde el domingo la seguridad se duplicó y eso era un fastidio, más cuando había tenido que ocultar el avance del embarazo. En dos semanas cumplo tres meses, por eso había decido no tenerlo. No iba a pensar en él, pero como se encontraban las cosas, no podía tenerlo.
Había aguantado hasta el momento de decirle la verdad al padre y, dependiendo de su reacción, podría retractarme. La cita en esa clínica clandestina la tenía