María Paula
Ojalá se abriera la tierra y me succionará o que los alienígenas me abdujeran. Alexey estaba en un pantalón de dormir sin camiseta. ¿Puede existir un hombre más hermoso que ese ruso?
—Si ingiero alimentos, lo devuelvo.
La piel la tenía completamente erizada. El corazón demasiado comprimido. No debía de gustarle como mujer. Me rechazó, me ofrecí en bandeja de plata y no fui suficiente. ¿Qué más mendigarás, María Paula? Ni se te ocurra llorar.
—Amor, te espero en el baño.
Carolina me