Angélica
No me sentía nada bien. Y sé que mis nervios eran por lo acontecido con Ernesto, mi madre no había dejado de llorar y mi bebé no para de moverse como intuyendo el peligro que corre su padre. Y el miedo que tenía por lo hablado con Samuel, ante lo nuevo que pasaba Ernesto, pasó a ser insignificante, ante el terror de no volver a verlo, si lo matan…
Las lágrimas volvieron a salir, me era aterrador lo que estaba pasando en mi familia y, como cereza del pastel, mi mentira. Cuando hablé con