El trayecto hacia el Hospital Wyndham se sintió eterno. Todos se quedaron en silencio en el auto mientras Isla y Gabriel permanecían sumidos en sus propios pensamientos.
Para Isla, cada segundo que pasaba intensificaba su ansiedad. Alfred siempre había sido amable con ella; la había apoyado, era comprensivo y fue de los pocos que realmente creyó en su matrimonio con Gabriel. Para ella, él era más que un familiar: era alguien en quien podía confiar plenamente.
Ahora, saber que estaba en coma se