Fuera de la mansión Wyndham, Isla permaneció inmóvil. Hasta ese momento, nada le había preocupado demasiado; nada que no pudiera manejar. Pero la idea del embarazo de Delphine y el numerito de Anna la habían dejado destrozada. Se había preparado para los rumores, para las miradas frías y para las intrigas de Anna, pero para lo que no estaba preparada era para el embarazo de Delphine.
Una mano se posó en su hombro y lo apretó con suavidad. Se sobresaltó, pero se quedó helada al ver el conocido ca