Landon no podía soportar ver lo destrozada que estaba Isla. Parecía una mujer que había perdido la fuerza, la paciencia y la cordura, todo al mismo tiempo. No dejaba de beber. Por más que él intentara calmarla o hacerla entrar en razón, ella se negaba a escuchar. La botella de tequila no salía de su mano; seguía bebiendo trago tras trago, como si quisiera ahogar cada pensamiento en su cabeza.
Cuando terminó la botella entera, levantó la mano y pidió otra. A Landon se le detuvo el corazón al verl