El aeropuerto hervía con una energía caótica, un movimiento constante que contrastaba con la quietud de Jasmine. Los pasajeros avanzaban en filas ordenadas, arrastrando maletas, mientras una mezcla de anuncios por altavoz, conversaciones y pasos que resonaban llenaba la terminal. En lo alto, las pantallas mostraban horarios de salida, cambios de puerta y destinos lejanos.
En el centro de aquel movimiento frenético, Jasmine permanecía inmóvil. La maleta estaba a su lado y el pase de abordar le co