Mercy fue despertando poco a poco, en una habitación silenciosa salvo por el murmullo lejano de las olas que rompían contra la costa, al pie del resort sobre el acantilado. La pálida luz de la mañana se filtraba por las cortinas ligeras y se extendía sobre la cama.
Durante unos segundos se quedó inmóvil. Se sentía en paz, aunque tenía la mente en blanco. Entonces empezó a cobrar conciencia. Recordó el trato, el Ocean Sovereign, la champaña. Y abrió mucho los ojos.
La champaña. Se incorporó un po