Por fin llegó el domingo por la noche. Era el lanzamiento de los nuevos diseños de Casa Wyndham y el distrito financiero bullía de actividad, mucho más que de costumbre. Frente a la sede, los invitados bajaban de sus autos; ellos, en elegantes trajes; ellas, con vestidos deslumbrantes. Saludaban cortésmente a la multitud que los aclamaba, contenida por las vallas a ambos lados de la calle.
Los reporteros se arremolinaban, desesperados por conseguir unas palabras de los multimillonarios, famosos y miembros de la alta sociedad que asistían esa noche. Los paparazzi disparaban sus flashes sin cesar, inmortalizando el momento.
Frente al panel de prensa, un desfile de belleza se desarrollaba mientras los invitados posaban para las fotos; algunos tomados de la mano de sus parejas, mientras que otros daban giros coquetos para lucir sus atuendos.
Victoria, la famosa presentadora del evento, conocida en todas partes por su lengua afilada y su elegancia, se movía entre los invitados con su micró