El viaje en auto fue silencioso.
Mercy iba sentada junto a Aurelian en el asiento trasero, con las manos cuidadosamente cruzadas sobre el regazo, los dedos entrelazados como si intentara no venirse abajo. Mantenía la vista fija al otro lado de la ventana polarizada mientras Ciudad Aurelia desfilaba en un silencio elegante.
Todo parecía lejano. Aurelian la observaba. No quería hacerlo, pero lo hacía. Se veía tranquila, como alguien que intenta no pensar demasiado. Presionó un botón discreto a su