Apenas Aurelian volvió al penthouse, la tableta cifrada de Kendrick vibró. La copia definitiva del arbitraje ya había llegado. Aurelian la tomó sin decir nada. Mercy lo siguió al entrar, en silencio. Parecía serena, o al menos lo intentaba. El penthouse se notaba distinto esa noche. El aire estaba más denso que antes.
Dejó su tableta sobre la mesa de la consola y asintió apenas.
—Si eso es todo por hoy, señor, revisaré de nuevo las cifras del terreno en mi habitación.
Ya se estaba dando la vuelt