El nuevo desarrollo que Isla venía construyendo por fin estaba terminado. Ese día era su gran inauguración, y sería un acontecimiento histórico.
No era un proyecto cualquiera. Era el sueño más querido de Alfred. Aunque el anciano había fallecido antes de poder verla terminada, la persona en quien más confiaba había cumplido su deseo.
Isla. Ahora se alzaba imponente, luminosa y viva: prueba de que los sueños no mueren, aunque las personas sí.
Todos los miembros de la familia Wyndham asistieron a