Dudó. ¿De qué servía lastimarse más si ya sabía lo que mostraría el video?
Borró el mensaje y, con él, el video. El número desconocido desapareció de su pantalla. Se quedó quieta un momento, con una abrumadora sensación de vacío.
Unos golpecitos suaves en la ventanilla del auto la hicieron levantar la mirada. Vio la cara preocupada de su madre. Isla bajó el vidrio.
—Hija, ¿estás bien? ¿Segura que no te quedas a cenar?
Le preguntó su madre, con voz preocupada. Isla forzó otra sonrisa.
—Est