La mansión Wyndham bullía con los preparativos de la boda. Los invitados iban llegando a la residencia. Stone había contratado a más personal de seguridad para reforzar la vigilancia.
Estos hombres se habían repartido en distintas secciones. Algunos coordinaban la zona de estacionamiento conforme llegaban los invitados. La orden era revisar a cada uno para asegurarse de que nadie pudiera meter armas a escondidas.
Habían instalado cámaras de seguridad en cada punto estratégico de la mansión. Algu