—¿Qué le pasó a mi padre?
Gabriel habló en voz baja y tensa mientras recorría con la mirada la escena frente a él.
John y Gladys yacían en dos camas de hospital separadas, colocadas lado a lado en la misma habitación privada. El suave pitido de los monitores cardíacos llenaba el aire, constante pero inquietante. John tenía tubos conectados al cuerpo, más que Gladys. Máquinas lo rodeaban y hacían en silencio el trabajo que su cuerpo apenas lograba por sí solo.
Al ver a su padre así, con la cabeza