Punto de vista Elara
Cada mirada en los Cruces estaba sobre mí.
Tres ciervos sagrados estaban de pie, calmados, junto a tres Alphas,
Lucien al sur con su ciervo plateado,
Draven al oeste con su ciervo gris-blanco,
Kian al norte con su ciervo completamente blanco. Los tres habían tenido éxito.
Los tres habían demostrado que podían ganar confianza en vez de tomarla.
Pero ahora yo debía juzgarlos.
A través de la bendición de la Diosa, lo había visto todo. No solo la cacería física, sino sus luchas internas. La paciencia gentil de Lucien, honrando al ciervo como igual. La batalla de Draven contra sus instintos, eligiendo la contención sobre el caos. La rendición de control de Kian, dando espacio en lugar de tomarlo.
Cada uno me había mostrado algo hermoso. Algo real.
Y el Consejo esperaba que los clasificara.
Los ojos ciegos de la anciana Morrigan, de algún modo, encontraron los míos a la distancia. "Luna Elara, debes declarar tu juicio. ¿Qué Alpha mostró el honor más verdadero? ¿Quién es