Punto de vista Draven
La oscuridad me tragó por completo.
Un momento estaba cruzando el umbral, y al siguiente tenía dieciocho años otra vez, de pie en el salón principal de Shadowclaw.
Mi padre se alzaba frente a mí, Alpha Marcus Wolfe, todo poder brutal y crueldad casual.
Y en el suelo entre nosotros, sangrando y destrozado, yacía mi hermano.
Evan.
El dulce, gentil Evan que nunca había querido ser un guerrero.
"Levántate", ordenó mi padre.
Sus ojos estaban sobre mí. Siempre sobre mí.
"Muéstrale a tu hermano cómo se ve la fuerza."
"Está herido…" murmuró mi yo más joven.
"Es débil."
La voz de mi padre sonó como un látigo.
"Y la debilidad debe ser eliminada. Así que terminarás lo que yo comencé. Lo matarás. O los mataré a ambos."
Recordaba esa noche con una claridad perfecta y agonizante.
Evan había cuestionado las órdenes de Padre. Había sugerido misericordia.
Padre lo había golpeado casi hasta matarlo por ello.
Y luego me había ordenado que terminara el trabajo.
"No puedo",