Punto de vista de Elara
Me desperté con alguien golpeando la puerta, no de manera suave ni educada, sino con la insistencia de alguien que esperaba obediencia inmediata.
"Arriba, Elara." La voz de Kian, aguda y autoritaria. "El entrenamiento empieza ahora."
Gemí, tirando de la manta sobre mi cabeza. "Las Pruebas no son hasta el mediodía."
"Lo que nos da seis horas. Vístete. Reúnete conmigo afuera en cinco minutos."
"¿Y si no lo hago?"
"Entonces entro y te arrastro afuera. Tú decides."
La puerta