Punto de vista de Elara
No como corren los humanos. Él cambió de forma, su ropa disolviéndose en pelaje, músculo y lobo, y antes de que pudiera procesarlo, su enorme figura gris estaba agachada frente a mí. Sus ojos ámbar eran familiares incluso en esa forma, y cuando bajó el hombro en invitación, entendí.
"¿Quieres que te monte?"
Bufó, lo cual interpreté como un sí.
"Esto es una locura."
Otro bufido.
Respiré hondo y subí a su espalda, mis dedos enredándose en el pelaje grueso. En cuanto me aco