El fuego danzaba alrededor de Tara, envolviéndola en un resplandor dorado. El calor no la quemaba, sino que la abrazaba como si fuera parte de ella, como si siempre hubiera estado allí, esperando ser despertado.
Rhidian observaba en silencio, su mirada reflejaba asombro y cautela.
—Tara… —su voz sonó baja, pero llena de preocupación—. ¿Te encuentras bien?
Ella abrió los ojos. Su reflejo en las llamas mostraba pupilas resplandecientes, teñidas de un fulgor ámbar. Su cuerpo vibraba con energía pu