Mundo ficciónIniciar sesiónLeyó a una velocidad inverosímil las cuarenta páginas que Sebastián le había enviado, estaba asombrado de la información que albergaba ese archivo. Se recostó pesadamente en la silla del cyber café, tocándose el puente de la nariz, era absurda la situación.
Tomo una bocanada de aire, porque respirarlo por la nariz era otro asunto distinto, no podía acomodarse a los diferentes aromas que le gol







