Capítulo 26

Ese maldito teléfono no paraba de sonar, dos días habían pasado desde el encarcelamiento de Leona, y estaba atado ante las circunstancias. Su día a día se había convertido en un frenetico ir y venir. Se metió de lleno al arreglo del buque, había ignorado como podía a la mujer que le traía de las narices, enojado, frustrado, compungido y demasiado ansioso. Ella simplemente se dejó llevar por su person

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