Salvatore cargó a Amaranta hasta la cama y la dejó sobre ella, le pasó una toalla mientras Amaranta estaba con los ojos cerrados para no mirar nuevamente a Salvatore en bóxer.
Salvatore al ver el gesto y expresión de Amaranta se sonrió haciendo gesto de negación.
— ¿Y crees que voy a creerte que nunca has visto hombres desnudos.?
— He visto a muchos, incontables para ser sincera, pero a ti no quiero verte.
Salvatore sintió como un puñetazo en el estómago al escuchar esas palabras.
—Y crees que