Gran conmoción estalló en el patio real. ¡Lo sucedido era inaudito, increíble, maravilloso! ¡Altamente inesperado! Los nobles presentes no daban crédito a sus propios ojos. ¡Ante ellos había ocurrido un milagro!
Umara se sentía débil.
Había estado demasiadas horas rodeada de la oscuridad y el frío mortal del foso. Aquel terrible lugar apestaba a miedo y a muerte.
Cuando cayó al suelo en el interior del mismo y las fieras comenzaron a rondaría creyó que moriría. Se posicionó de rodillas, encomen