Capítulo. 39
Mis ojos se abrieron y la luz del amanecer provocó un parpadeo inconsciente, solté un bostezo tapándolo con mi mano y luego dirigí ni atención a la puerta. Estaba entre abierta como si alguien hubiera entrado, y el único que pudo haberlo hecho era Vladímir, quizá pensaba que ya estaba despierta y al darse cuenta de no ser así, volvió a salir. Fui al baño para lavarme el rostro y luego me dirigí hasta la pequeña salita comedor, ahí lo encontré preparando el desayuno con una sonrisa