Capítulo 50
—Ahhh, no puedo me duele mucho —me quejé tomando con fuerza la mano de Clara.
—Ay, amiga, creo que ya estás en labor de parto —indicó preocupada—. Voy a llamar a tu madre y Zaire, ellas sabrán qué hacer —continuó intentando dejarme y negué.
—Tú no me dejas sola, y si la bebé sale aquí —cuestioné y ella negó.
—No seas exagerada, no has roto fuente, ahí si tenemos que preocuparnos déjame ir rápido, te prometo que ni te darás cuenta de que salí —trató de convencerme y aunque tenía mu