Capítulo 38
—Se puede saber por qué —quise preguntar, pero ella me interrumpió.
—¿Todavía tienes la desfachatez de preguntar? Eres un descarado Maximilian Relish, primero engañas a mi hija haciéndole creer que de verdad ella te importa, y luego te vas a la cama con otra mujer —expulsó llena de enojo. Fruncí el ceño incrédulo, todavía no podía procesar sus palabras, sentía que me estaban juzgando por algo que ni siquiera sabía y el hecho de jugar a las adivinanzas me comenzaba a dejar sin pacie