LVIII. Tengo muchas ganas de besarte
Punto de vista de la Secretaria Monroe:
- Bien, aquí estamos- dije bajándome del auto y viendo la enorme, clásica y lujosa mansión de los Kingsley. No podía creer que al final cedí en esta locura.
Creo que ese día Alan se veía demasiado deprimente como un perro apaleado y terminé de tomarle lástima.
Y sí, como todos se imaginan, Mateo y yo nos mudaremos estos meses de convivencia a la mansión de la bruj… digo de la abuela de Alan.
Al otro día del incidente del hospital, quedamos como era el pla