Mundo ficciónIniciar sesiónAmelia durmió en sus brazos durante casi dos horas, acunada en la arena fresca de la mañana, protegida por la manta de cachemira y el calor del cuerpo de Luca. Él no se movió. Observó el sol subir, escuchó las olas romper y sintió el peso de ella, viva y respirando, contra su pecho. Era un milagro.
Cuando ella finalmente se movió, un pequeño gemido escapó de sus labi







