Las tres entusiastas levantaron sus copas para celebrar por mí.
La verdad, me sentía muy feliz.
No tenía hermanos ni hermanas, era el único hijo en casa.
Pero desde pequeño siempre había deseado tener una hermana mayor.
Siempre creí que una hermana mayor me protegería y que sería muy cariñosa.
Y ahora, de repente, de un momento a otro tenía a tres.
—Gracias, hermanas, — dije con una amplia sonrisa de oreja a oreja.
—Óscar, ¿qué regalo te gustaría? Yo te regalaré lo que elijas, — dijo Luna, mirán