Lucía me abrazaba con fuerza del cuello, correspondiendo a mi beso apasionado.
Eso me hizo sentir aún más emocionado.
Siempre había tenido sentimientos fuertes hacia ella, aunque antes me dejó claro que no quería que intentara nada con ella.
Pero esta noche, fue ella quien finalmente me pidió que la besara y, además, colaboraba conmigo.
Ya no podía pensar en otra cosa.
Solo quería hacer mía a la mujer que tenía frente a mí.
Pronto, besar solamente sus labios no fue suficiente para mí, y mis mano