—Luna, yo solo tengo 23 años, estoy en la plenitud de mi juventud —dije con una sonrisa algo traviesa, recordándole lo obvio.
—Y, además eyaculas mucho. Cuando mi esposo tenía tu edad, no era tan vigoroso como tú.
Al escucharla mencionar a Eric, la curiosidad me ganó de repente y le pregunté:
—Luna, ¿cómo conociste a tu esposo?
—Fuimos compañeros en la universidad, incluso estábamos en la misma clase.
—Con lo guapa que eres, seguro que fue él quien te persiguió, ¿no es así?
Luna lo confirmó con