—Óscar, ¿otra vez con lo mismo? —el rostro de Luna se tensó de inmediato.
—Siempre estás hablando mal de mi esposo frente a mí, ¿qué es lo que realmente quieres?
—¿Acaso estás esperando que nos divorciemos para que tengas la oportunidad de conquistarme? —me acusó, con un ligero tono que mezclaba la molestia y la sospecha.
Rápidamente negué con la cabeza, intentando en ese instante aclarar mi postura.
—¡No, Luna! No es eso en lo absoluto —me apresuré a responder.
—Deja de decir ese tipo de cosas