Fui yo quien decidió llamar primero a Luna. —Luna, estoy a punto de llegar. ¿Quieres que entre con mis llaves o prefieres abrirme? Entra con tus llaves, estoy en el dormitorio, — respondió Luna con voz suave por teléfono.
—De acuerdo lo haré.
Saqué las llaves y abrí la puerta de su casa.
Desde el dormitorio, Luna me llamó cariñosa con la mano, —Óscar, estoy aquí.
Cargado con mi maletín, me dirigí directo hacia el dormitorio.
Luna estaba acostada boca abajo en la cama.
Instintiva le pregunté, —Lu