Luna se sentía agradecida.
Al menos, en medio de su tristeza y decepción, tenía a Paula a su lado.
Las dos amigas se abrazaban, compartiendo consuelo y brindándose mutua fortaleza.
Afuera de la habitación.
Eric recordaba una y otra vez la sensación de tener a Luna en sus brazos, y el deseo lo carcomía por dentro.
La frustración de ver y tocar a una mujer, pero no poder hacer el amor con ella, era una especie de tortura para él.
Sin embargo, sabía que no podía arriesgarse a incomodar a Luna, así