—¿Qué juego? No escuché bien, repítelo…
Lucía ya estaba algo borracha, y sus ojos se veían bastante confusos, como si apenas comprendiera lo que pasaba a su alrededor.
Paula le dio un par de toquecitos en la mejilla y le dijo coqueta: —Dije… el jueguito de intercambio de parejas, ¿quieres intentarlo?
—Estás loca, un juego de ese calibre no se puede jugar — respondió Lucía enojada, empujando a Paula en señal de rechazo.
Mi hermano, sin embargo, estaba atento a cada palabra, escuchando con mucha c