—¡Ay, fui yo! —exclamó Lucía al ver que Paula la había atrapado.
Paula de inmediato se quitó el antifaz y fingió sorpresa: —¿Cómo? ¡Eres tú! ¡Vaya, me tocó una gran pérdida!
Lucía, con el sorprendida, replicó: —¿Perder quién? El juego lo propusiste tú, y las reglas también. Si alguien pierde aquí, soy yo.
Paula sonrió graciosa y le dijo: —Pero es un juego emocionante, ¿no es así? Las reglas son iguales para todas. Venga, acércate y cumple de una vez con el reto.
Lucía, resignada, inclinó la cabe