—Óscar, nunca me hubiera imaginado que por fuera parecieras ser tan correcto, pero por dentro eres un tipo tan despreciable.
Apenas salí del baño, vi a Javier saliendo del cubículo de al lado.
Y fue entonces cuando solté esa frase.
Sentí como si me hubiera tragado una mosca, esto fue una sensación de asco terrible.
Maldita sea, Javier había escuchado toda mi conversación con Paula.
Sentí una mezcla inmensa de vergüenza, humillación y rabia.
—Te gusta espiar a los demás, ¿verdad?
Me acerqué rápi