—¿En verdad se fue? —pregunté, con una mezcla de sorpresa y desconfianza. Conociendo a Lucian, no me parecía alguien que con facilidad aceptara una orden y se marchara sin más.
—Sí se fue, Óscar —afirmó Viviana—. Lo vi con mis propios ojos. Se subió al auto y partió. Lo de anoche no lo sabía. Si me hubiera enterado de lo sucedido, te juro que lo habría detenido.
—No te estoy culpando. No tienes por qué sentirte responsable por él—le respondí, sincero.
Viviana pareció extrañarse por mis palabras.