Manuel era ese tipo de persona:rencoroso, envidioso, de corazón mezquino…pero cuando las cosas se ponían feas, se acobardaba más que nadie.Al oír que Kallen pretendía echarle toda la culpa a él, se puso más nervioso que Rubio:—¡No! ¡Por favor, no! ¡No quiero! ¡Señor Kallen, fue usted quien dio la orden de atacar su auto! ¡No puede cargarme a mí con eso!
En ese momento crítico, Manuel demostró no tener ni una pizca de valor.
Y de paso, pisoteó lo poco que quedaba del orgullo de Kallen.
La dignida